Red Point / Punto Rojo

Red Point / Punto Rojo _ 2013/14

público, ca.

 

(Del lat. publîcus).

1. adj. Notorio, patente, manifiesto,

visto o sabido por todos.

2. adj. Vulgar, común y notado de

todos.

3. adj. Se dice de la potestad, jurisdicción

y autoridad para hacer algo, como

contrapuesto a privado.

4. adj. Perteneciente o relativo a todo

el pueblo.

5. m. Común del pueblo o ciudad.

6. m. Conjunto de las personas que

participan de unas mismas aficiones o

con preferencia concurren a determinado

lugar.

 

privado, da.

 

(Del part. de privar; lat. privātus).

1. adj. Que se ejecuta a vista de pocos,

familiar y domésticamente, sin formalidad

ni ceremonia alguna.

2. adj. Particular y personal de cada

individuo.

3. adj. Que no es de propiedad pública

o estatal, sino que pertenece a particulares.

Ampliación del proyecto en abril de 2014 con motivo de la exposición Atmósfera Roja en la galería Alma de Fotoclan.

Montaje de Atmósfera Roja en galería Alma de Fotoclan

La idea central del proyecto gira en torno a la concepción de lo público y lo privado en sociedades desarrolladas como la nuestra, y la delgada frontera que hay entre estos dos conceptos. Así mismo, es importante subrayar la estrecha relación entre el concepto y el objetivo principal de las obras, dado que se trata de llevar el arte a la calle, lo que se conoce como arte público. Éste es un trabajo que da continuidad a otro realizado con anterioridad que trata el mismo concepto principal.

 

Ese proyecto anterior consistió en una intervención en un parque del barrio sevillano de Santa Clara, donde se pintaron de rojo tres de los, aproximadamente, veinte bancos que hay allí colocados. El color rojo fue elegido por su simbología de revolución, fuerza, libertad y pasión. Con esto se quiso hacer reflexionar a los usuarios del parque sobre esa delgada línea que, a veces, separa lo público de lo privado, pero desde un punto de vista de revolución y lucha contra lo establecido en favor de lo que sentimos como nuestro.

 

Es lógico pensar que los bienes a los que llamamos públicos, los cuales pertenecen legalmente al ayuntamiento o al estado donde se sitúan, son propiedad de ciertas personas, en mayor o menor medida, según quien lo use o lo disfrute. En el ejemplo de los bancos, se han pintado de rojo esos tres concretamente porque son los más usados por un grupo de jóvenes en particular, los cuales son vecinos del barrio. El color rojo es el código para identificar que esos bancos pertenecen a este grupo, y que pertenecen a ellos, más que a cualquier otra persona, por el simple hecho de que son ellos los que los utilizan y, por supuesto, los que los disfrutan.

 

Se puede hablar entonces de objetos de bien común de uso público-general, los cuales son usados por un gran número de personas; y bienes de uso público-restringido, que son los utilizados casi exclusivamente por grupos de personas mucho más reducidos que sienten dichos bienes como propios por el uso continuado de éstos.

 

Por otra parte, y dado que se trata de un proyecto de arte público, hay que hablar del espacio público. Un espacio que cada vez más se va convirtiendo en una especie de mito, y es que en la sociedad actual el área en el que vivimos se define por leyes, normas y reglamentos que nos han sido impuestos y que limitan el uso libre de ese espacio que, supuestamente, nos pertenece. Por esto es por lo que el proyecto también trata de ser un apoyo o punto de reflexión que ayude a la lucha por recuperar totalmente lo que es y sentimos como nuestro.

 

Siah Armajani, iraní afincado en los Estados Unidos, es el principal ideólogo del movimiento del arte público. En sus escritos expone la necesidad del cambio en la relación entre el artista y la sociedad, socavando el concepto de artista-genio instaurado desde el Renacimiento (funcional al sistema del mercado del arte), proponiendo al artista-ciudadano como nueva figura creadora, colocando al arte al servicio y disfrute de la comunidad.

 

Además, este mismo autor plantea la importancia de la función social del creador, desmitificando el arte y acercándolo al ciudadano; una democratización del arte en donde adquiere una función específica: la resignificación de nuestra condición de ciudadanos y del espacio público como lugar de interrelación y contacto entre los ciudadanos.

 

“El arte público […] no trata del mito del artista, sino de su sentido cívico. No pretende hacer que la gente se sienta empequeñecida e insignificante, sino de glorificarla. No trata acerca del vacío existente entre la cultura y el público, sino que busca que el arte sea público y que el artista sea de nuevo un ciudadano”.

- Siah Armajani

 

Por otra parte, al trasladar el arte a la calle, es decir, fuera de galerías y museos y, en definitiva, del mercado del arte, se llega a un público mucho más amplio y variado. En este caso, la obra es la que va a buscar al espectador y no al contrario, consiguiendo así la interacción del ciudadano con las obras, con lo que los transeúntes también se convierten en artistas al contemplar la obra. Así lo explica el filósofo e historiador británico Robin George Collingwood:

 

“Cuando los contempladores siguen los esfuerzos del artista, recreamos el proceso de autodescubrimiento, de modo que nos convertimos también en artistas”.

- R. G. Collingwood

 

Relacionado con el tema del arte público y sus efectos en la sociedad, hay que mencionar la obra del filósofo, pedagogo y psicólogo estadounidense John Dewey, quien definió el conocimiento como ‘medio’ y lo explicó diciendo que:

 

“Es un medio para el enriquecimiento de la experiencia inmediata por medio del control sobre la acción que ejercita”.

- John Dewey

 

En su libro Art as Experience, Dewey insistió en el papel del artista para hacer posible que la gente perciba, manipule o lidie de cualquier otro modo con la realidad. El arte tiene una función en nuestra vida y no debe ser lejano ni esotérico; no es algo que guardar en un estante, sino algo que la gente use para enriquecer su mundo y sus percepciones. El arte debe transmitir conocimiento acerca de cómo percibir el mundo que nos rodea, algo que no es fácil de reducir a una serie de proposiciones:

 

“El medio de expresión en el arte no es objetivo ni subjetivo. Se trata de una nueva experiencia en la cual lo subjetivo y lo objetivo han cooperado de manera tal que ni uno ni lo otro tienen ya existencia propia”.

- John Dewey

 

Por último, hay que hablar de la íntima relación con el graffiti, sobre todo por el contexto de las obras (las cuales se sitúan en la vía y el espacio públicos). Además, el trabajo no tiene ninguna intención comercial, y es el artista el que asume las consecuencias de las intervenciones ilegales que se han llevado a cabo, con lo que el valor real de las obras aumenta considerablemente. También existe relación en cuanto a que los escritores de graffiti utilizan símbolos y códigos con los que ‘marcan su territorio’, haciendo que ciudadanos y demás escritores identifiquen su firma por distintas partes de la ciudad.

 

El principal objetivo es conseguir que el ciudadano reflexione sobre los espacios públicos y sus usos por medio de las intervenciones haciendo partícipes a los transeúntes en mayor o menor medida. Para ello se plantean un total de cinco acciones de arte callejero, intervenciones o instalaciones situadas en diferentes puntos de la ciudad, en las que el color rojo sirve de factor de unificación entre las obras, es el elemento que capta la atención del espectador para hacer llegar el mensaje de manera más directa.

 

El proceso creativo se convierte en un componente clave de la obra al tratarse de acciones que se realizan en la calle y que tienen como fin la reflexión del espectador sobre el espacio intervenido, pero que a su vez, esconde un objetivo de rebelión para el artista contra el sistema, puesto que se trata de actos ilegales que constituyen una lucha contra las leyes que regulan el espacio público.